14727519359982El mercado de la vivienda parece haber dejado definitivamente atrás los años de crisis y su recuperación se va afianzando con cada oleada de estadísticas que se publica. Tras un profundo ajuste que ha durado más de un lustro, todos los indicadores que miden la salud de este sector, especialmente los de precio y número de compraventas, están en terreno positivo, mostrando incluso una tendencia a dispararse.

Según la estadística facilitada esta semana por el Colegio de Registradores de España, el precio de los pisos se encareció un 7,5% en el segundo trimestre con respecto al mismo periodo del año anterior. Por su parte, las ventas se incrementaron un 23,7%.

Según los datos de los registradores, el precio de las viviendas se sitúa a niveles del año 2004 y su coste sigue siendo un 26% menor al de 2007, cuando alcanzaron su nivel más alto. Ante esta importante revalorización, que viene acompañada de un aumento de la concesión de hipotecas, que, según el INE creció en junio un 15,5%, encadenando 25 meses de expansión, hay quien ya piensa que se podrían estar sentando las bases para una nueva burbuja inmobiliaria.

Los analistas consultados por este diario descartan completamente esta posibilidad y achacan los repuntes a factores como el rebote que suele producirse en cualquier mercado tras un profundo ajuste, al peso de la demanda extranjera o al intenso crecimiento que está experimentando la vivienda de lujo en algunas zonas.

En este sentido, el economista Gonzalo Bernardos cree que podría hablarse de una “miniburbuja” en algunas zonas de Madrid y Barcelona, donde, en su opinión, “algunos extranjeros están pagando barbaridades por determinadas viviendas de lujo”.

En cualquier caso, este experto descarta la formación de un nuevo boom inmobiliario, puesto que para que ésta se diera debería venir acompañada de una burbuja hipotecaria, como la que se dio en la década de 1997 a 2006. “El saldo vivo hipotecario crecía en esos años a un ritmo de dos dígitos y este año, en el mejor de los casos podría subir entre un 1% y un 3%”, explica.

Julio Gil, presidente de la Fundación de Estudios Inmobiliarios (FEI), encuentra la explicación a la subida del precio de la vivienda en la combinación de tres factores: “El entorno de tipos de interés bajos, la demanda embalsada y la inversión”. Bernardos coincide en esta misma línea: “La gente está derivando su dinero desde los depósitos bancarios y la renta fija hacia la compra de vivienda”.

Por su parte, el consultor inmobiliario José Luis Ruiz Bartolomé recuerda que estas subidas de precios y de compraventas hay que ponerlas en contexto, recordando de dónde se parte. “Es un incremento razonable, teniendo en cuenta que el ajuste ha sido muy profundo y supone recuperar sólo una parte muy pequeña de la caída”, comenta. “Me preocuparía que la subida de precios del 7,5% se perpetuara durante cuatro años”, comenta.

Fuente: elmundo.es