cooperativas de vivienda

Las cooperativas de viviendas están de vuelta tras una larga travesía en el desierto. Y no como un agente más en el renovado mercado inmobiliario español. Hoy tiran del carro de la construcción.La prueba es que muchas las obras en marcha se corresponden con esta fórmula. La Comunidad Valenciana no es ajena a esta tendencia, muy vinculada con la reactivación del ladrillo y a las dificultades para acceder a una vivienda, que se mantienen a pesar del ajuste en los precios. En la región son alrededor de 40 las activas, según la Federación de Cooperativas de Viviendas Valencianas (Fecovi). Aproximadamente el 50% se encuentra en fase de promoción y el resto en estudio, precisa su presidente, Vicente Diego.

Las oportunidades que ofrece el mercado autonómico son tales que atrae a cooperativas procedentes de otras regiones del país. Al menos dos madrileñas están desarrollando promociones en la ciudad de Valencia, donde la demanda de obra nueva supera con creces a la oferta disponible. Libra Gestión de Proyectos es una de ellas, con tres residenciales en cartera en los barrios de Malilla, Patraix y Benicalap. En este último, Cooperativa Singular, también de la capital, impulsa 87 pisos. Según la consultora inmobiliaria CBRE, las cooperativas irán ganando terreno durante los próximos años.

Los precios ajustados son el principal reclamo. Respecto a una promoción convencional se estima entre un 10 y un 15% el ahorro derivado de la ausencia de intermediarios. Pero como no hay promotoras en la operación, el riesgo de construcción se traslada a los socios. Es la contrapartida. «Si se hace un buen estudio técnico de la parcela y de su comercialización, se minimizan las amenazas», defiende el presidente de Fecovi.

Desde la organización que dirige se están dando pasos para extender el modelo a otros ámbitos. Como, por ejemplo, a los jóvenes, que continúan erigiéndose el colectivo con más dificultades para acceder a una vivienda. De hecho, algunas cooperativas ya están en conversaciones con la administración local a fin de conseguir la cesión de suelo público para construir inmuebles. Los precios serían más económicos al deducirse el coste de la parcela. «Se están manejando varias alternativas. La más viable plantea una cesión del derecho de superficie, que revertiría a 75 o 90 años» señala Vicente Diego.

Por supuesto, los residentes no podrían vender ninguno de estos pisos dado que la propiedad recae exclusivamente en la propia cooperativa. Por tanto, si un ocupante quisiera marcharse recuperaría su aportación como socio y dejaría el inmueble libre a otro demandante de vivienda. No se trata de ciencia ficción. De hecho, varias empresas sociales han logrado sacar adelante proyectos similares en Cataluña y aspiran a conseguirlo también en la Comunidad Valenciana. La iniciativa suple la escasez de promociones de vivienda protegida -VPO y VPP- y reduce, además, los riesgos de la Administración, que tras la crisis del ladrillo ha renunciado a impulsarlas con sus propios medios.

Fecovi está esperanzada en trasladar el modelo cooperativo a la rehabilitación, que se erige en la gran asignatura pendiente de las instituciones públicas. Las expectativas son elevadas. De hecho, se está en negociación con algunos municipios para suscribir convenios de colaboración en esta línea. Entre ellos, la ciudad de Valencia. Vicente Diego asegura que las condiciones que ofrecen a las comunidades de vecinos son mucho más ventajosas, incluso a la hora de acceder a los bancos. «Primero se ha de hacer un estudio de viabilidad para determinar el ahorro energético y cuánto se revalorizaría la vivienda. Y después es necesario plantear un estudio fiscal», expone. Si los números cuadran, la comunidad se constituiría en una cooperativa de rehabilitación (con el respaldo técnico de Fecovi) y tendría manos libres para contratar a una constructora y buscar las necesarias vías de financiación.

Fondos europeos

Diego asegura que esta formula puede resultar muy útil en entornos amplios de rehabilitación y, de hecho, pretende impulsar este proyecto en el barrio del Cabanyal de Valencia, donde celebrará una jornada informativa. Este seminario tendrá lugar el próximo 25 de enero en el Ateneo Marítimo y contará con representación del Gobierno autonómico. La máxima aspiración es que las cooperativas puedan acceder también a los fondos europeos con los que se quiere poner fin a la degradación que afecta a buena parte de los Poblados Marítimos. Aunque para ello han de contar con el apoyo institucional tanto de la Generalitat como del Ayuntamiento.

Otra de las tendencias al alza, en esta ocasión introducida desde Europa, son las cooperativas de vivienda para mayores, que se erigen en alternativas a la tradicional residencia para la tercera edad. El modelo, que ya funciona con éxito en muchos países de nuestro entorno, permite a los socios cooperativistas disfrutar de un piso adaptado, al que con frecuencia se suma un paquete de servicios adicionales para atender las necesidades socio sanitarias de sus inquilinos.

Fuente: www.elmundo.es